viernes, 6 de julio de 2018

¡Sentenciaron a ex elemento de la Policía Federal que asesinó a un taxista en Aguascalientes!

AGUASCALIENTES, AGS.- El Juez Sexto Penal dictó una sentencia condenatoria de 27 años 6 meses de prisión para el ex elemento de la Policía Federal que asesinó a un joven taxista estrangulándolo para luego depositar su cadáver en la cajuela del taxi que traía a su cargo y abandonarlo en una carretera al oriente de la ciudad en el 2015.

Una vez descubierto el homicidio, las autoridades ministeriales se movilizaron y en menos de una hora lograron detener al responsable, que finalmente fue hallado culpable por el delito de homicidio doloso calificado con ventaja.

El ex policía federal asesino dijo llamarse Eduardo Infante Hernández, actualmente de 30 años y con domicilio en la calle Calandria número 124 del fraccionamiento Ojo de Agua de Palmitas II, al oriente de la capital.

A quien privó de la vida fue al joven Daniel González Tapia, que contaba con 30 años de edad, vivió en la colonia San Luis y trabajaba en el taxi número 1240, un Nissan Tsuru, color blanco, modelo 2015 y con placas de circulación 22-40-AAB, propiedad de su padre.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por las autoridades, el jueves 18 de junio del 2015, alrededor de las 10 de la mañana, Daniel recibió la unidad de alquiler de manos de su papá para comenzar su jornada laboral.

El taxi lo debía entregar a uno de sus hermanos a las 2 de la tarde para que éste siguiera laborando, pero desgraciadamente ya no volvió.

Al filo del mediodía de ese jueves, Eduardo salió de la casa de sus padres en la colonia Estrella cargando un costal con una computadora y sobre la avenida El Cóbano abordó al joven taxista, pidiéndole que lo llevara a su casa en Ojo de Agua de Palmitas.

El ex policía federal depositó el costal con la computadora en el asiento posterior y en el trayecto estuvo platicando con el chofer, a quien le preguntó que si era feliz en su trabajo y él le contestó que sí.

Incluso, Daniel le reveló algunas cosas personales, por lo que a Eduardo, según confesaría después, le cayó bien el taxista ya que le pareció muy amable y agradable.

Al llegar a su casa, el sujeto le solicitó al taxista que lo esperara para que lo llevara a otro domicilio, pidiéndole que le ayudara a subir un compresor a la cajuela del taxi ya que estaba muy pesado.

Eduardo abrió el portón de su casa y metió el costal con la computadora, tras de lo cual le indicó a la víctima que se introdujera para que le ayudara con el compresor.

El trabajador del volante se metió a la casa y al tenerlo de espaldas, el ex policía federal aprovechó para colocarle su brazo derecho en el cuello para comenzar a asfixiarlo.

Ante la agresión, Daniel comenzó a forcejear para tratar de liberarse, pero no lo consiguió ya que Eduardo lo sujetó más fuerte e incluso ambos cayeron al piso.

Durante cinco minutos lo estuvo estrangulando y lo soltó hasta que dejó de moverse, pero no conforme, tomó un cable en color blanco y se lo enredó en el cuello.

Posteriormente, Eduardo metió el taxi a su casa y depositó el cuerpo del joven en la cajuela, tras de lo cual estuvo pensando qué hacer.

Alrededor de las 18:50 horas, finalmente sacó el taxi de su domicilio y lo condujo por la carretera 70 Oriente hasta llegar al entronque a Calvillito, donde tomó la carretera estatal número 13, deteniéndose en el kilómetro 6, a la altura de la comunidad El Hotelito, dejándolo abandonado a un lado de la cinta asfáltica.

Eduardo regresó caminando hacia 70 Oriente, donde al chofer de una camioneta le pidió un "ride" hasta el Motel Panorama y de ahí caminó hasta su casa, donde se bañó y luego se fue a visitar a su novia, como si nada hubiera pasado, para luego volver a su vivienda.

Mientras tanto, los familiares del taxista, al ver que no volvía, decidieron reportar su desaparición a las autoridades.

El taxi contaba con un sistema de localización satelital GPS, a través del cual pudo ser ubicado abandonado en la carretera mencionada por un empleado de una empresa que manejaba dicho sistema, alrededor de las 00:30 horas ya del viernes 19 de junio.

Tal empleado notificó del hallazgo del taxi reportado a un oficial de la Policía Estatal, que al revisarlo detectó una mano en el interior, por lo que dio aviso a las autoridades ministeriales.

Al lugar acudieron el Agente del Ministerio Público, elementos del Grupo Homicidios y peritos de Servicios Periciales, que abrieron la cajuela del taxi y en el interior descubrieron el cuerpo del chofer.

Al sitio también llegaron familiares del joven desaparecido, que lo identificaron plenamente.

En ese lugar se revisó el GPS del auto de alquiler y se detectó que estuvo detenido por algunas horas en la calle Calandria número 124 en Ojo de Agua de Palmitas II, por lo que varios agentes investigadores se trasladaron a ese punto.

Mientras tanto, el taxi, a bordo de una grúa, fue trasladado a la Policía Ministerial, donde se extrajo el cuerpo de la víctima para ser llevado a la Dirección de Servicios Periciales y una vez que se le practicó la autopsia de ley se determinó que murió de una insuficiencia respiratoria aguda consecutiva a asfixia por estrangulación armada y edema y hemorragia cerebral por traumatismo craneoencefálico severo.

Al llegar al domicilio donde estuvo el taxi, los agentes ministeriales fueron recibidos por Eduardo Infante Hernández, a quien cuestionaron al respecto y éste les dijo que el taxista efectivamente estuvo ahí ya que lo llevó a su casa, pero que desconocía qué sucedió después de que lo dejó.

No obstante, no creyeron en su versión ya que el GPS del vehículo marcaba que estuvo detenido en ese lugar por varias horas, por lo que lo detuvieron y trasladaron al edificio de la PME, donde lo interrogaron más a fondo y tras caer en varias contradicciones terminó por confesar que él mató al joven debido a que ese día se había levantado molesto.

Ante esto, el Ministerio Público solicitó al personal de Psicología Forense que llevara a cabo un examen de comportamiento del sospechoso, que reveló que contaba con antecedentes de agresión y violencia y tenía un perfil altamente compulsivo.

El Fiscal integró una averiguación previa por homicidio doloso calificado y consignó al ex policía federal ante el juez penal, que le siguió un proceso y finalmente lo condenó a 27 años 6 meses de cárcel.

Además, lo sentenció al pago de una multa de 325 días, equivalentes a 22 mil 191 pesos y al pago de 693 mil 400 pesos por indemnización por reparación del daño material y moral a favor de los familiares de la víctima.

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