viernes, 16 de septiembre de 2011

¡Corrieron al procurador de Justicia Felipe Muñoz Vazquez del Club Campestre!

Se le declaró persona ‘non grata’…

AGUASCALIENTES, AGS.- De manera por demás vergonzosa, el procurador de Justicia, Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, fue corrido del exclusivo Club Campestre.
Con su presencia (y la de sus escoltas fuertemente armados), los socios se sentían vigilados y acosados en vez de protegidos, por lo que el fiscal fue corrido del Club.
Y tuvo que irse, como se dice coloquialmente, “con la cola entre las patas”.
La fama que ha alcanzado Muñoz Vázquez en Aguascalientes al frente de la Procuraduría de Justicia no ha sido para nada buena y ya le está cobrando fractura, al menos en el aspecto social.
La alta sociedad del exclusivo fraccionamiento El Campestre ya no lo vio con buenos ojos y por ello decidió “prescindir” de su presencia en el Club de esa zona residencial.
Felipe ya no puede ir más a “codearse” con la alta sociedad hidrocálida.
Trascendió que varios empresarios, socios del citado Club Campestre, fueron quienes hicieron la petición de declarar a Muñoz Vázquez como una persona ‘non grata’ en ese lugar y pedirle “amablemente” que no los “visitara”.
No se sabe si el procurador asistía al Club en calidad de invitado, visitante o de qué, pero el caso es que ya no será recibido.
Los empresarios temían por su integridad física debido a los ‘negros antecedentes’ del fiscal estatal y que fueron difundidos por Wikileakes a través de un cable, en el que revelaba que Muñoz Vázquez, presuntamente tenía nexos con la delincuencia organizada cuando trabajaba en la Procuraduría General de la República (PGR) y que, incluso, protegía a un Cártel de la droga.
Además también salió a relucir el caso de los dos elementos que tiene trabajando en la Policía Ministerial y que resultaron involucrados en varios secuestros en Mexicali, Baja California.
Cada vez que Felipe Muñoz llegaba al Club Campestre lo hacía acompañado de varios de sus escoltas, que iban fuertemente armados para “proteger” a su jefe.
Sin embargo, la presencia de gente armada dentro del Club no fue para nada bien vista por los socios, por lo que se vieron en la necesidad de pedirle al flamante procurador que ya no asistiera al lugar.
El aspecto de sus escoltas empistolados hizo que los socios, en vez de sentirse protegidos, se sintieran vigilados y acosados, por lo que no les quedó otra alternativa que decirle adiós de ese Club al fiscal estatal.